Pablo es un gijonés misterioso, amante del ritual y del western psicodélico como forma de vida. Antes era Silencio Oso. También a la cabeza de Pauken, dando cobijo, entre otros, a Vale Tudo, muy de deshacerse en arenisca existencial. Es una familia de aventureros raros, primos no muy lejanos de mis admiradísimos (en pie) Kiev Cuando Nieva. El arte contemporáneo bueno. El otro no.
Como todo arte contemporáneo, tendrá sus más y sus menos con los guardianes del fuego. Pero eso no tiene remedio y me parece que contribuye al equilibrio universal. El día en que el torrencial y tonificante “Extranjera”, que asoma aquí abajo, suene en los botellones de la facultad de económicas, algo serio pasará. Serio en plan banca pública, humanos mascota o tormenta de luz.
Hacedme caso. Pablo es un dandy de la jota suicida. Un indígena en trance, inmune a la vergüenza ajena. El pavo que resuelve el enigma. ¿Somos humanos o bailarines? Ambos, hostia.
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