sábado, 27 de abril de 2013

Conciertos Enero - Abril

-->
 Antes de que me olvide voy a recapitular y repasar los conciertos a los que he asistido desde la última entrada. La hostia, llevo todo 2013 sin registrar aquí mis desmelenes. Para empezar, creo que lo único que vi en enero fue un triste concierto de Pedro The Lion al que me invitó Yela, el mediocentro emocional, para que fuera con Dani “El Filtrador del Prat” Bilis. Era el día de mi cumpleaños. Dani me bailó un poco, humildemente, allí los dos. Allí era el Lexington, lugar de varios buenos ratos en este blog de purísima y oro. Muchos de los cuales con Comet Gain de protagonistas. HOSTIA! Tenía una lista con todos los conciertos que recordaba desde Navidades y este de Pedro de Lion era el primero, pero, al hablar del Lexington y de Comet Gain me acabo de acordar de que... antes de este había ido a OTRO CONCIERTO DE COMET GAIN EN EL LEXINGTON!! Fui con el sumamente británico Nicol, que le había dicho yo que le iban a gustar. Y le gustaron, claro. Nicol es 75% mod, muy del Leeds FC y pelín sombrío. Pero bien, eh? Su grupo favorito es Echo and the Bunnymen. El concierto moló, tocaron un poco mejor de lo habitual. Alguien les debió de aguar las bebidas. Y no estaba la pava que también canta. Probablemente una maniobra de los servicios sociales británicos. No me acuerdo mucho ya del repertorio. Fue el 11 de enero. Sé que hicieron una versión de “Love Vigilantes” de New Order y juraría que “Fists in the pockets” cayó, además de “You can hide your love forever” y “The kids at the club”. Mucha risa con los speeches de David Feck y mismo mod mayorcito que en el anterior concierto en el mismo sitio. 

                                         *Este vídeo no es de ese día, pero qué más da*

Como iba diciendo, el concierto de Pedro the Lion fue bastante chustón (aguantamos como tres temas antes de bajar a menear un poco el bullarátl), pero dio lugar a interesantes reflexiones sobre las fronteras estilísticas de lo emo. He descubierto que la discusión de este tema con Dani es más fluida pero menos intensa que con Yela. Me cuesta expresar con palabras ese poso emo que me repele en algunos grupos o cantantes. Acabo aludiendo a la palabra “afectación”, pero no me quedo tranquilo. No me quedo tranquilo, chavales. No me quedo tranquilo.

Ya alcanzado febrero, fuimos al Birthdays a ver a Metz. Tocaron alto y fuerte, pero no recuerdo que tuvieran nada de especial. Supongo que a la gente le apetece eso ahora (o, bueno, en febrero). Rock sucio noventero, rollo nirvana o un poco Mudhoney, me pareció. Pero más lineal. Bastante mejor mi propia versión del “Cómo no te voy a querer!” madridista, interpretada, sobriamente, sin fantasía, de camino al garito.

Lo siguiente probablemente fuera ir a Pontevedra a probar la miel energética de la colmena de los putos Za!. Los vi en la Moon en Santiago (15 de febrero) y luego en EL LICEO MUTANTE (16), lugar de lugares, la familia, el amor. Ellos lo sabían y se portaron muy amorosamente con nosotros. Los conciertos fueron puro descuajeringue, desde antes y desde fuera hasta después, dentrísimo. Rumba, jazz, hardcore, tropical, metal y rap en la batidora de Edu y Pau. Me pega la risa la ONU. Luego hicimos karaoke de guerrilla por Pontevedra y un par de competiciones de baile conceptual. Lo pasamos muy bien. 

                                           *Maestría de Flaco, amo del audiovisual móvil*

Y luego volví a Londres, que había poderosos recitales en el horizonte. A los dos primeros fui andando desde mi casa, lo cual es muy significativo y muy hermoso. El 28 de febrero salí de casa, bajé hasta la estación de Highbury & Islington, giré a la izquierda pasando por la Union Chapel y seguí por Upper Street hasta la estación de Angel. Detrás está el local donde Carlos THE Jrucho trabajaba y donde trabaja ahora, de vez en cuando, Santi El Loco Hongo. El Electrowerkz (donde se celebran las sesiones góticoindustrial Slimelight, los sábados por la noche) acogía a los chavales de Iceage. Punk hip danés. Chicos guapos sudados. Era la tercera vez que los veía y fue la primera vez que superaron mis expectativas. Tardaron menos de lo normal en remontar. Juntando los temas del New Brigade y del You’re Nothing  te haces el mejor repertorio de punk fresco imaginable. Punk fresco? No sé cómo llamarlo. Hardcore indie-friendly? Pospunk-hardcore? No voy a un concierto de Iceage como voy a uno de... Today is the Day. Es punk y es hardcore, pero no es el mismo género, no tiene las mismas convenciones. El guitarra y el bajista tocan como si estuvieran en, no sé, Pavement. Y no niego que sean carne de hipsterismo. Pero bueno, dame pan y llámame perro. En el público sobre todo había chicos jóvenes y pálidos y maduritos nostalgicos y lectores de la Wire (que los ama). Y un fulano superexcitado subido a un sillón a 8 metros frente al escenario, sacando puños como celebrando goles del celta cada vez que las canciones pasaban de la estrofa machacona al hiperespacio del estribillo disparado.

Al día siguiente fui, andando también, al Café Oto, el antro aquel de vanguardia, jazz y estudiantes de arte japonesas del que os habia hablado ya alguna vez, en Dalston. Fui con Fabio. No conocía a nadie más en aquella sala, aquel día. Era el día de Momus, el excéntrico erudito escocés que había tocado en sus inicios con los Josef K y que después perdió un ojo por lavar una lentilla con agua del grifo en Grecia y un juicio contra Wendy Carlos, la compositora transexual que se hacía a Bach con sintetizadores. El juicio era porque en una canción, Momus sugería que Carlos podría viajar en el pasado y casarse con su yo masculino pre-operación. Ya ves, no era para tanto. El concierto fue otro karaoke salvaje con mimica circense sobre proyecciones preparadas. Suena mal, pero fue muy divertido. Las letras son muy buenas y el tío las interpreta muy bien. Hasta traía una versión del último single de Bowie, “The Stars are out (tonight)”. Versión de la canción y del vídeo. Muy puto jefe. Salí de allí sin conocer a nadie nuevo. Ni estudiantes de arte japonesas ni nada. 

                                    *Este no era el vídeo-parodia que sacó allí, pero bueno*

Lo siguiente fue el horriblemente hortera concierto de Olafur Arnalds en Barbican. Espectacular recinto, inmejorable compañía (la de Yela, que me había invitado para no ir solo) y público entregado a un asunto flojo, cursi y preciosista en plan capítulo de Anatomía de Grey. Me ha dicho Yela que es cosa del último disco, que el anterior era mejor. Lo mío ya no son prejuicios. Este último año he visto a A Winged Victory for the Sullen, Max Richter y Olafur Arnalds. No soporto esta ola de contemporánea “emocionante”. Peor que el post-rock. Ahí es nada, chavales.

Dos días después fui al ICA, lugar sagrado para los interesados en Throbbing Gristle, para ver a Factory Floor, que hacían su rollo electrónico sofisticadamente post-industrial y se lo echaban a Simon Fisher Turner, un especialista en soundscapes que ha hecho bands sonoras, entre otros, para Derek Jarman, que manipulaba lo que allí iba sucediendo. Fui con Dulce Caramelo Chimo y lo pasamos muy bien. Las proyecciones eran un poco H&M de más, pero los requiebros de lo temas, el sonido y las dinámicas me gustaron mucho. Así sí, hostia!. Luego dimos una vuelta allí mismo por la exposición de fotos de un fulano de estos que hacen fotos a yonkis y famosos/yonkis en bolas que dan mucho mal rollo pero que al mismo tiempo, ay!, tienen ese aquel...

El día del padre fuimos a ver a The Men a The Garage. Tardé 4 minutos en llegar, andando. Me queda más cerca que cualquier supermercado. Fui con Yela, DCC y un amigo suyo que se llama David. Al principio tocaron Parquet Courts que ni fu ni fa. Hacen indie-rock noventero pero más tranquilos que Metz. Me dieron las mismas ganas de llegar a casa y buscar sus discos que con los anteriores. The Men estuvieron bien, se van haciendo grandes con sentidiño. No moló tanto como aquel bolo del Shacklewell Arms (aquí lo reflejé), pero moló más que el del Primavera, claro. Rock fuerte al galope, riffs para todos, dos o tres temas realmente brillantes y un par de desarrollos largos que resuelven muy bien y, bueno, da gloria verlos. Estos conciertos son por los que vale la pena estar por aquí. A DCC y a mí nos gustaron especialmente. 

                                 *Vídeo de David. Perdona, tío. Estuvimos un poco pesados*

Poco antes de volver de vacaciones a mi amada tierra, fui a que me tocaran un poco los cojones al Koko, que tocaban Swans y otros malhechores, en mayor o menor medida. La fatalidad y el hecho de que esa misma noche me pegaba la paliza del viaje hicieron que me perdiera a los dos primeros artistas, que eran dos de los tres que más interés tenía en ver. Grouper se me escapó del todo y de XiuXiu sólo escuché un par de gemidos retorcidos y dramáticos con mucho reverb, desde la puerta, mientras Yela y yo parlamentábamos amigablemente con el personal de la sala (no nos dejaban entrar por un par de detalles). Lo que no me perdí fue la vacua demostración de fuerza de Ben Frost, que es muy apuesto y se lo ha montado bien, pero sólo es capaz de dar miedo cuando tira de volumen y de la potencia de PA de la sala. Los dos baterías que le pespuntaban las ráfagas de Mac podían haberse quedado en casa jugando a las cartas. Además, el fulano iba descalzo por el escenario. Por favor. Así no.

Lo de Mercury Rev me dolió aun más, porque me esperaba algo decente y no la banda sonora insustancial para la película naíf de niño-que-persigue-globo de turno (Red Balloon, de Albert Lamorisse, el pavo que inventó el Risk y luego murio en un accidente de helicóptero). Entre disco y psicodelia, todo descafeinado, muy aburrido. Mal.

Luego tocaron Swans. Así se lo expliqué a DCC por chat (copio y pego): Swans hicieron su show de 2h15', pero ya con el criterio que nos dan los años de aguantar abusos, descansamos antes, absorbimos la primera hora de vejaciones muy bien y, aún con hambre, a la hora y pico fuimos a la terraza a fumar un porro y volvimos que aquello parecía Jesuschrist entrando en burra en Jerusalén (o donde fuera). La gente nos acariciaba con ramitas. Swans le daban fuerte a la procesión y yo me quedé en un balcón a ver el espectáculo desde arriba. Hacen una cosa en un tema que dividen el grupo en dos y se lanzan ráfagas lentas, el grupo a al grupo b. Mucho rato, te erosionan los nervios. Pero cuando ya empiezas a abstraerte a lo bestia y te han dejado aturdido, le vas viendo una belleza descomunal al asunto y acabas sacando los pañuelos, a ver si cae algún sacrificio humano o algo.


Ya de vuelta en Londres, entrando en la primavera, fuimos Dani Bilis, Yela y yo a ver a Sun Araw al Corsica. Otros amados de la Wire, raros y difíciles de atajar. Pero antes fuimos a cenar (chuletón) a un colombiano y a bailar (Juanes) un poco allí. Es que aquello es Elephant & Castle y hay mucho rollo colombiano. Es tradición, ya, cuando vamos allí. Llegamos relajados y sueltos. Los dos artistas tardaron un poco en calentar. Eran muestras, samples, clicks y cuts, glitches y rafaguitas de sinte, de base. Loops. Y luego le ponían encima guitarra y una especie de saxofón pequeñito de manera (disculpen mi desconocimiento, parecía un instrumento tradicional africano). La guitarra tardo en acomodarse sobre el lecho ese posmoderno. Pero cuando por fin conectaron aquello parecía una fiesta en el lupanar de Jabba el Hutt. Sonidos exóticos del futuro. Soltaron muchas ideas muy interesantes. Estructuras que parecía que no tenían sentido y luego iban encajando. Iba bastante más dirigido al cerebro que a las caderas, pero algún meneo se vio. Arte abstracto y libre.



El último de esta breve y ligera tanda es el de Jonah Truchanga (no, es Matranga, que también hace gracia y además, pues que se llama así de verdad). Es el pavo de Far y luego de New End Original y onelinedrawing. Uno de los humanos más emo sobre la faz de la tierra. El concierto fue en el Windmill de Brixton, un sitio pintoresco donde parece ser que hacen barbacoas y cosas así. Este mes tocan, además de Matranga, el Jeffrey Lewis y el Damo Suzuki. Para que os hagáis una idea (bastante heterogénea). Fui con Yela, que me puso ojillos y no pude decirle que no. Fuimos, además, después del 4 – 1 que le administró el Borussia Dortmund a su Real Madrid. El Matranga dio un concierto acústico en solitario de MUCHO hablar y de MUCHOS chascarrillos. A mí me recordó muchísimo a Steve Carell en The Office. Pero la peña le reía las gracias, claro. Tocó temas suyos (sólo uno de Far, lo detectó Yela) y versiones de Prince, Sinead O’Connor, Outkast, Deftones... buf. Al final se subió un espontáneo al escenario, un parroquiano de allí llamado Washington que había estado pegando gritos desde el fondo (claramente no venía al concierto) y allí improvisaron una canción llamada Ponyboy. Fue bastante indoloro, la verdad.

miércoles, 27 de marzo de 2013

The Men - New Moon

-->


Oh, Neil Young. The Men han decidido dejar de disparar en todas las direcciones y disparan ahora en la dirección en la que disparaba el autor de “Powderfinger”. Antes había chorros de feedback y velocidad tomada de Husker Du, Dinosaur Jr y otras bandas entre el hardcore y el indie. Había Spacemen 3 y Mudhoney. En su anterior disco, Open your Heart, el tema homónimo y probablemente la mejor canción consistía en robarles a los Buzzcocks el riff de “Ever Fallen in Love” y salir corriendo mientras aullaban que abriéramos nuestro corazón. Correr, de hecho, siempre ha sido una de las premisas creativas de The Men. Pero ya en aquel disco teníamos la raíz de este New Moon. Además de una muy significativa instrumental llamada “Country Song” (que, bueno, no sonaba demasiado a country, a pesar del vibrato) había un gozoso medio tiempo acústico que sí dejaba claro que les gustaba ir al granero a ver puestas de sol con una hierba larga de esas colgándoles de la comisura. El disco que sacan ahora es todavia bastante de galope, pero gana en unidad estilística y, aunque no es exactamente un estilo 100% propio, se puede decir que son más “crazy” y más “horse” que los propios Crazy Horse. Y gemas como “Half Angel Half Light” siguen cayéndoseles de las alforjas. Que dure.


miércoles, 20 de marzo de 2013

The Drones - I See Seaweed




Gareth Liddiard lo ha conseguido, lo más difícil. Bueno, ya lo había conseguido antes, casi desde el principio. Hay miles de bandas de garage, muchas de garage blues. En Australia tienen buena tradición: The Scientists, Radio Birdman, The Saints, etc. Pero The Drones tienen EL riff. Un riff propio que grita “THE DRONES” cuando sale de esos amplificadores de válvulas que echan humo. Es el riff de “Shark Fin Blues” (Wait Long by the River and the Bodies of your Enemies Will Float By, 2005), aquella tormenta marinera de autodestrucción, y es el riff de “I am the Supercargo” (Havilah, 2008), aquel lamento airado en la cara del colonialismo. Es largo y se va torciendo hacia la desesperación y hacia la luz, alternativamente y en espiral. Pero siempre es hermoso y siempre acaba en el barro. Es un bajón estremecedor, de hecho. Y así siguen. En I See Seaweed vuelven los sermones, los medios tiempos intensísimos y los aullidos sobre guitarras siempre a punto de disolverse en acoples y distorsión. Y vuelve EL riff, aunque más discreto, en el estribillo del single de adelanto, la espléndida “How to See through Fog”. Los coros y las orquestaciones apocalípticas incendian “Nine Eyes” y “Laika”, mientras nos explican las malas noticias y que nos las merecemos absolutamente. El ruido y la furia, chavales.




martes, 5 de marzo de 2013

Iceage - You're Nothing

-->

Hace unas semanas envié unos cuantos textos a la Rockzone, para el número de marzo. Los envié con prisa, había urgencia por un tema personal de la redacción en Barcelona y me pasé el día (las horas entre clases particulares, metros y buses) acabando la reseña de Pissed Jeans de allá abajo, una entrevista a los metalcoreros Killswitch Engage y esta que os voy a desmenuzar ahora. La leí una semana después de mandarla y me pareció una mierda. Estas cosas seguro que os pasan a vosotros también, lo de pensar que algo que habéis hecho antes es una mierda. A mí me pasa, normalmente, con algo más de margen temporal. Este disco de Iceage no se merecía un comentario tan superficial y tan de fan al que le ha sido concedida la razón por gracia divina. Lo siguiente es aquella reseña (en negrita) despellejada por su autor. Un “Saturno devorando a su hijo” de la prensa punk mainstream. Disfrutad (de la desgracia ajena).

Iceage vienen precedidos por su halo de grupo punk para hipsters.[i] Comparten cartel con bandas indie, pop y modernos en general. Son muy jóvenes y daneses. En cierto modo, y en parte por estas circunstancias, son uno de los pocos grupos esencialmente punk que se pueden ver fuera del ámbito semiclandestino de casas okupadas y autogestión visceral.[ii] No es un grupo de ingenieros mejorando la receta del 76, haciéndola más rápida, más compacta o más perfecta.[iii] No participan casi de la imaginería del género que se ha venido desarrollando desde hace 35 años. Ni crestas, ni cadenas, ni flequillos, ni maquillajes, ni tatuajes (ostensibles, al menos), ni coreografías de pogos, ni nada de eso.[iv] No pertenecen a una tendencia específica, como el revival garajero o el hardcore matemático.[v] Son cuatro chavales abandonados al caos de batería, bajo y guitarra que dan conciertos por lo general bastante torpes y que, con cada vez más frecuencia, enganchan dos minutos en los que la distorsión y el ritmo acelerado del hardcore se traducen en absoluta belleza virgen y pura.[vi] Son una rareza asombrosa estos días. Por la misma razón por la que las canciones de los Sex Pistols quedaron grabadas en el subconsciente colectivo, muchas canciones de Iceage merecen ser rescatadas de la avalancha digital de la música ahora mismo.[vii] Son buenas canciones. Algo misterioso hace “click” y engancha una melodía perfecta a unos caballos desbocados, a veces cojos y a veces también feos. Hay algo mágico en el fraseo del cantante (Elias Bender RoOoOnnenfelt)[viii] en “Ecstasy”el single de adelanto de este You're nothing. Algo que irradia urgencia, curiosidad, lascivia, hambre y juventud. 



[i] ¿Sentimiento de culpa?

[ii] Aquí me paso de frenada que es una maravilla. Sí considero que tienen una “pureza” punk (no mimética, tampoco, del 76 británico) que es rara de ver. Ahora bien, quiero dejar claro que considero que sigue habiendo buenos grupos de punk y todo eso. Aquí nadie está salvando ningún género. Que les den a los géneros, vaya.

[iii] Lo de dividir a grupos entre ingenieros y no-ingenieros es una cosa muy mía. Me vais a tener que disculpar. Ninguna de las dos es negativa. En este contexto (y esta revista), la no-ingeniería es un poco una rareza: un buen grupo suele ser... compacto... y contundente.

[iv] Sí hay algún tatuaje pequeño y pogos desordenados. Lo que no hay es la coreografía, lo de “bueno, chavales, vamos a hacer un circle pit así y asá, que hay que decíroslo todo”. Es algo que no me gusta de la escena oficial hardcore y hardcore-metal americana.

[v] ¿Sentimiento de culpa? ¿Justificando que no son un grupo de tendencias? Ese día estaba muy quemado, parece.

[vi] Sí, “absoluta belleza virgen y pura”. Como lo lees.

[vii] Considero que SIEMPRE es un error mencionar al típico grupo fundacional. No hace ningún favor a nadie y hay que encajarlo muy bien para que la gente no coja y tire directamente la revista a un cubo de basura y posteriormente le prenda fuego.

[viii] Obviamente el “RoOoOnnenfelt” es un error. Lo típico que escribo de memoria y si no recuerdo bien pongo algo escandaloso para acordarme de cambiarlo. No lo cambié. No sé qué habrán publicado. Si sabéis, me decís.


Bueno amigos, la idea general es que este disco es muy bueno. Refulge juventud y sensualidad. Y tienen el mejor cambio de marchas que he visto en mi vida, creo. Esa facilidad para pasar de un ritmo machacón a una ráfaga donde se desatan las tensiones. Todo puños arriba y baterías en el aire. Muy proclives al éxtasis. Y ellos lo saben, lo cual no sé si jugará en su favor o no. En la última entrevista que les he leído hablaban de lecturas que me son muy afines, sobre el deseo, el dolor, los puntos de encuentro de ambos y toda esa filosofía francesa de malditismo y suciedad. Como esta reseña. Duele pero gusta. 


viernes, 22 de febrero de 2013

Pissed Jeans: Honeys

 
Pissed Jeans son el encabrone del ser humano acorralado en el charco de fango que es este siglo XXI. Se concentran en la banalidad y el hastío vital con una clarividencia aterradora. Son simples como un triángulo y esto los hace casi perfectos. Si en su anterior disco, King of Jeans algunas de las mayores descargas de energía se liberaban en torno a la abulía y el patetismo de “Spent” y el cretinismo autoconsciente de la confesión libidinosa en “Lip Ring” (básicamente, que al vocalista, Matt Korvette, le ponen los piercings) en este Honeys tenemos relatos penosos sobre lo cotidiano en la muy contenida “Cafeteria Food” y ataques de ira irresponsable a gritos de yo me mantengo alejado de los médicos en “Health Plan”. En las canciones de Pissed Jeans el infierno se esconde detrás de cada conversación en el trabajo y salta como un tigre a la hora del autoodio y de la autocompasión. Una lucha constante contra uno mismo exorcizada de la manera más saludable: a grito pelado. La banda, mientras se hunde el Titanic del día a día, toca punk  y sludge rock crudo y cínico de la escuela Jesus Lizard o Nirvana, que sigue produciendo algunos de los mejores, más magnéticos y primarios riffs de guitarra que nos quedan. Mientras hay rabia, hay esperanza.

 
 

domingo, 10 de febrero de 2013

Entrevista a Devendra Banhart. Warner (Kensington) 24/01/2013

-->
Así está Devendra ahora


-       ¿Qué tal el día? ¿Bien?
-       Sí. Bárbaro. Me desperté a las 4 de la mañana. En Nueva York.
-       ¿Y todo el día haciendo esto?
-       Si, todo el día. Pero todo ha sido en inglés. Un idioma... muy muy bonito, pero totalmente diferente, claro. Y yo me expreso... ¿expreso? ¿es esa la palabra?
-       Ahá, como el café.
-       ¿De verdad?... Yo me expreso de una manera muy diferente. En español es siempre para mí un placer. Aunque ha sido un día muy largo. **interviene Mathew, el pavo de Warner, trayendo un culín de ron y media botella de cachaça. Devendra se lo agradece mucho y muy educadamente. Nos ofrece cachaça, que de lo otro queda muy poco. Decimos que NORL! – COBARDE**
-       Bueno, nosotros venimos de la Rockzone, que es una revista... bastante... punk. Bueno, está el rock, el punk, el heavy...
-       Vamos a hablar de punk entonces
-       ¿Tienes grandes referentes punk?
-       Lux Interior
-       Oh, vale
-       Es mi primer superhéroe del punk. El segundo. No segundo. Hay una iglesia de héroes de punk, héroes y heroínas. Y en esa iglesia está Lux Interior. Está Billy Childish (yo intervengo con un tímido “Ah, inglés... “como para demostrar que controlo la situación), está Crass (aquí no dije nada), está The Raincoats, The Slits, está... Moe Tucker, ok?
-       ¿En la iglesia del punk?
-      
-       Muy bien
-       Porque, claro, en su manera, ella fue una gran inspiración para mucha gente. Y su estilo de tocar es muy punk. Ella es una individual. No toca la batería como... ¿sabes? Ella toca como Moe Tucker.
-       Totalmente de acuerdo
-       The Clash, claro, mucha gente...
-       ¿Y algo de metal?
-       De metal voy a poner a Burzum.
-       ¿Los discos de sintetizadores también?
-       Esos me encantan. Son de los mejores álbumes.
-       Y cómo se llama este... acaba de salir como homosexual...
-       ¿Halford?
-       No, por Dios! Uno de ahora... Que también diseña ropa...
-       Ah, ya sé, otro blackmetalero, espera... (era Gaahl, de Gorgoroth)
-       Yela: Pero, ¿te gusta escuchar cosas extremas?
-       Sí, pero las escucho en una manera diferente a la música que amo y que oigo mientras estoy trabajando. Mientras estoy leyendo, mientras estoy escribiendo, escucho música muy minimal. Cosas como Harold Budd, John Cage, Morton Feldman o Akira Kosemura o Hauschka (aquí Yela asiente)... cosas como Burzum, bueno, no los álbumes de la cárcel, pero el metal... es una cosa en verdad tan emocional y tan fuerte y tan física que no puedo oírlo de esa manera, ¡porque me puedo volver loco! Me lleva a un lugar demasiado vívido. Oigo el metal de una manera muy cerebral, muy intelectual y es totalmente un placer, pero como ir a un museo o ver una pintura.
-       En la revista, por ejemplo en el puesto... veintipico de lo mejor del año esta el disco de Swans, “The Seer”. Qué puedes decirnos de ese disco? **lectores, deben saber que Michael Gira, líder de Swans, fue básicamente el descubridor de Banhart y el que le sacó los primeros discos en su sello Young God Records**
-       Ese disco es increíble. Pero lo que me hace... lo que me fucking... lo que me pone demasiado... me enferma, es que la gente esta escribiéndolo como “regresar”. Él ha estado haciendo álbumes sin parar. De verdad, me hace como... llorar. Yo he visto lo duro que él trabaja y lo consistente [que es]. The Swans, antes que Swans, Circus Mort, después Angels of Light, su solo stuff, lo que él ha hecho sin parar... Y la gente: “Ay, mira, regresaron!” Me pone tan triste... Es tan disciplinado, tan fuerte.
-       Yela: ¿Los has visto en directo este año?
-       Claro! Abrí un show para ellos el día del Hurricane Sandy at the Bowery Ballroom. Eran dos shows, pero fueron cancelados los otros.
-       Swans el día del huracán, Dios mío. Qué gran concierto.
-       Fue el único show esa noche. Había como cinco personas. Michael tocó, bueno, el grupo, como si hubiera 10.000. Dos horas y media. Fuertísimo. Increíble.
-       Están muy fuertes
-       Michael es una persona muy importante en mi vida. No solamente me salvó la vida sino que me dio la vida que yo siempre había querido. Y también soy superfán, Swans me encanta. Por otra parte, hablando del punk y del metal,  nadie pensaría que yo voy a tener ninguna educación sobre ese tipo de música, y a la vez, Swans, en ese tiempo en el que son los más fuertes, están escuchando a Nick Drake y hacen versiones de Nick Drake. Están buscando la oscuridad de las canciones de Charlie Patton, de Blind Willy Johnson, de música que nadie pensaría que Swans está oyendo. Pero él busca los elementos que le interesan en todo tipo de música.
-       Y ¿cómo es personalmente? ¿Es severo? ¿Es duro, como su música?
-       Es la persona más... nunca lo he visto... (pausa dramática) sonreír
*****NOS REÍMOS TODOS, no sé muy bien por qué***********
Es la persona más única que jamás he conocido. Y otra cosa, que también puedo decir de Marilyn Manson: es una de las personas más cómicas... De verdad que no te puedes parar de reír. I hope they never read this **lo veo poco probable, Devendra**. Michael es... es... Si él está en el cuarto, es la única persona que está en el cuarto. Tiene una presencia... No grita, no es una presencia... loud? Cómo se dice loud?
-       Yela: Estridente
-       Estridente. Es solamente una presencia muy muy fuerte, de una manera que no es mala. Es un monolyth. Un monolito.
-       Hablando de componer en español, he leído en alguna entrevista que te sentías un poco más libre, que te podías expresar de otra manera. Me gustaría saber si tienes muchos referentes a la hora de cantar en español. O si es más y te sientes más libre porque tienes menos referentes, menos modelos a seguir.
-       A mí no me importa tanto la musicalidad de la palabra. Lo que me importa es si esto puede pararse sin la ayuda de la música. Eso es todo. Me importa la musicalidad de la palabra leída. Hay una diferencia.
-       Pero se dice que es más difícil adaptar el español a un patrón de música pop o rock o folk... anglosajón. Que el idioma encaja peor. Quizá tú al no escuchar mucha música en español estés más libre de estos prejuicios de forma o...
-       Es verdad, yo no he oído muchas canciones en español que... algo como John Lydon que pueda realmente influir en la manera que tienes de cantar tus cosas. Tienen que existir. Tienen que existir. Para mí... Es que, estoy tratando de pensar en una cosa agresiva pero no solamente por las palabras, por la manera en la que es cantada. Porque, por ejemplo, Victor Jara nunca gritó nada, pero sus palabras... a él le cortaron la lengua por que era tan fuerte lo que estaba diciendo. Pero así físicamente gritado... no puedo pensar en nada. Puedo pensar en Pop...
-       Pero, ni siquiera físicamente gritado. Ya no hablamos de punk. Hablo de, te pones a hacer una canción y ¿piensas en alguna música (aquí quería decir: algún referente del tipo de canción que quieres hacer tú en castellano, pero Devendra acude al corte)
-       Ustedes están, seguro, muchísimo más educados en el campo de la música en español. Así que déjame preguntarte esto: vamos a decir una canción como. ¿tú sabes la canción “The Whole Wide World” de Wreckless Eric? It’s really exciting, it’s a pop-punk staple. Ok, “Anarchy in the UK”, imagina, yo sólo hablo español, nada de inglés, y te digo: “tío, quiero escuchar una cosa que me haga sentir así, en español”. ¿Qué me recomiendas?
-       Pff... se me ocurren cosas muy miméticas, no muy originales. Hay un grupo que se llama Eskorbuto...
-       No, no, no... No puede ser una cosa mimética. Eso es lo que odio. Yo estoy tocando un show por ejemplo en España, o en México, y prendo la televisión y veo la MTV en español y veo 10.000 grupos que son una combinación de cosas, pero la combinación sale como mierda, es lo peor. Mimético es una cosa, pero caníbal es otra. Antropofágico. Hay que ser influenciado, inspirado, educado por todos estos grupos, en otro idioma, de todas las partes del mundo y de la historia, pero siempre hay que pasarlo por el filtro individual. Si no, es una copia. Algo individual, en español.
-       Yela: Es que a ese nivel de agresividad, en España...
-       A ver, para ti, como individual. Algo en español que te haga sentir así, como los Sex Pistols. Como fan de la música. Me interesa.
-       Yo diría, sinceramente, algo un poco flamenco. No sé, un Camarón o así.
-       Ah, no, that doesn’t count...
-       ¿¿¡¡CÓMO NO!!??
-       Yo pongo al Camarón... del Mar... ¿cómo lo llaman ustedes?
-       De la Isla
-       Eso, de la Isla.
-       ¿Conoces a los Chichos?
-       No
-       Es rumba
-       Tampoco
-       Pero si es muy punk! Es muy de la calle.
-       Como yo digo que Moe Tucker es muy punk
-       Bueno, pues ya tienes tu respuesta.
-       No, tiene que ser...
-       Ah, no es tan fácil
-       Ehmm
-       Hay un grupo vasco: Lisabö. Pero es en vasco.
-       Yela: ¿En qué tipo de música estás pensando?
-       Tiene que ser música antémica pop-punk. Tiene que ser guitarra eléctrica, bajo eléctrico, batería y un cantante! La versión castellana de The Sex Pistols o The Clash o The Misfits o The Cramps
-       Hay canciones de punk español que me gustan, pero reconozco que para un oído acostumbrado al punk británico... puede decir: “esto es una versión de Sex Pistols” o algo por el estilo. Pero yo las siento con esa misma emoción.
-       A ver, cuál?
-       Eskorbuto (y aquí canto un poquito de “Anti-Todo”: “No hay amigos, ni enemigos, guerra inútil...” Yela se parte)
-       A ver, cómo se escribe
-       Con K. Es un grupo vasco, muy curioso. Te haces una idea de la situación en el País Vasco, el nacionalismo y...
-       Sí, sí
-       Pues todos los conciertos dentro del País Vasco los empezaban con una canción que no recuerdo ahora cómo se llamaba pero era rollo “puto País Vasco”, “a la mierda” o algo así (**era “A la mierda el País Vasco”: el asunto es que eran bastante independentistas, proetarras de acuerdo con alguna letra, pero cuando los detuvieron en Madrid por estos contenidos, los grupos de gestión de amnistía vascos pasaron de ellos. De ahí la rabia contra Euskadi**), algo anti-independentismo vasco. Y todos los conciertos en España empezaban con “Maldito País España”. O sea, siempre así. Murieron casi todos (**dos de tres**) por las drogas y er...
-       ¡Pero qué increíble! ¡Ya tengo el grupo! La historia me encanta. Qué chévere. ¿Y qué significa Eskorbuto?
-       Yela: Es una enfermedad
-       PERFECTO
-       Por carencia de vitamina C, creo. Se te pudre todo. Eran muy barriobajeros. A los de La Polla records, a los que consideraban sus rivales, les robaron una guitarra y todo. Luego la sacaron en un playback que hicieron para la televisión pública en España.
-       Y estos grupos que mencionas, La Polla y todo esto, ¿son buenos también?
-       Yela: pfff
-       Bueno, es el mismo sentimiento del punk. Un contexto parecido, la misma reconversión industrial...
-       Yela: Pero musicalmente no aportaron nada. En términos de rock y de punk se ha ido muy a rebufo del inglés.
-       Yo quiero sus sugerencias, individuales
-       Venga. ¿Conoces a Los Planetas?
-       No
-       Son un grupo español que antes sonaba como Spacemen 3 o The Wedding Present, pero que ahora utilizan palos flamencos y un poco los mismos recursos líricos. A mí me gustan mucho. A Yela no.
-       Ah, pero aquí estamos entrando en lo que yo, y tú, bueno, en lo que yo considero punk. A ver. **empieza a aporrear la mesa de cristal que tiene delante, metronómicamente**. Esto es punk. Yo hago un álbum así, todo así, 50 minutos y es punk. Y el álbum se llama...
-       ***Nos reímos mucho Yela y yo, tampoco entiendo muy bien por qué. Yo pregunto, a voz en grito: “¡¡¿CÓMO SE LLAMA EL ÁLBUM?!!”***
-       El álbum se llama... se llama
-       Yela: Glass Table
-       No. Sí. No. Se llama... se llama... Cuca Roha (?). Mi Cuca Roha (?)
-       ...
-       Muy punk. Lo que significa esa palabra. En punk se convierte todo lo que tiene courage, todo lo que es individual... ¿verdad?
-       Sí, sí
-       Todo lo que no está escondiendo nada. No sé cómo explicarlo.
-       Todo lo “In your face”.
-       Yeah. And if somebody plays a show that is sooo not in your face, that becomes very punk.
-       Jajajaj sí, entiendo
-       The definition is malleable, it’s mercurial, it’s completely... it has a plasticity and it’s beautiful and it becomes just as undefinable as music itself. Música. Tanto tipo de música. Pero ahorita me estás recomendando sólo un grupo bueno. Porque para mí un grupo bueno, es punk. Si es música que me gusta, lo considero punk. In some capacity. Si es un grupo muy frágil, una maestra de... de... de... niños tocando la guitarra *suavehesitooho* (lo canta suavesito)... buah, qué punk.
-       Yela: ¿Te puedo recomendar yo entonces un disco?
-       Por favor
-       Yela: Te voy a recomendar el “Vivalaguerra” de Standstill.
-       ¿Cómo?
-       Yela: Es como en inglés (se lo deletrea) Es un grupo catalán que también tienen unos comienzos bastante hardcore y bastante fuertes y que luego fueron puliendo el sonido. Este disco representa un poco el cambio y las formas que tiene el cantante y las letras que hace yo creo que te podrían gustar.
-       Gracias por las recomendaciones, es fantástico. Hace 45 minutos estos grupos no existían para mí.
-       Y es curioso, porque Los Planetas, que a mí me encantan, a él no le gustan. Y Standstill, que a él le gusta... a mí no (al menos los últimos discos).
-       Bueno... (pausa, nos mira) ¿Y cuál es su historia?
-       (Serio y veloz) Nos conocimos en 2007 en un pueblo de la costa... **NOS REÍMOS, PUES ERA UN CHISTE**
-       Yela: (entre risas) ¡A ver si nos vas a hacer tú la entrevista a nosotros al final
**Efectivamente, nos hace una entrevista él a nosotros. Que si cómo nos conocimos, que si por qué estamos en Londres, que si la poesía de Yela y que si mis canciones. Nos psicoanaliza un poco y finge interés en nuestras cosas. Es un tipo encantador. Un seductor. En un momento dado yo empiezo a recomendarle a Pimpinela. Yela intenta un volantazo para devolver la entrevista a su curso lógico**
-       Yela: Por favor, el disco nuevo. Dinos algo del disco nuevo, en dos frases (Devendra pone cara de pensar)
-       ¿Prefieres que te haga una pregunta concreta?
-       Ok... estaba a punto de contestar  la otra, pero prefiero una pregunta más concreta. La respuesta es NO **nos reímos**
-       Perfecto. Pues te hago la pregunta para que quede grabada y ya. En las notas de prensa se menciona la palabra “suave”, que en español significa... “suave”, pero en inglés tiene otras connotaciones. Sofisticado, seductor...
-       Yela: Sexy
-       Algo opuesto al Devendra Banhart de hace 10 años, más naif, folkie, hippie... La respuesta es NO, ¿no?
-       Nunca. Ojalá.
-       Pero el disco es más sofisticado, ¿no?
-       Yela: ¿Cómo sientes que ha evolucionado tu música desde aquellos años?
-       ...Ehhh... vamos... mira, la iglesia esta es súper bonita (se refiere a St. Mary Abott, en Kensington High Street) El espacio... la arquitectura... es tan importante...
      **Y empezamos a hablar de Londres**

**Esta es una de las canciones más agradables del último.**